miércoles, 4 de mayo de 2022

Un pequeño paso para el cafre...

 ... un gran peso para el alisador de cemento.

¿Ganas de trascender o mera distracción? Apuesto por lo primero. La huella es de un pie pequeño, quizás un treinta y cinco o treinta y seis, lo cual es compatible con un preadolescente revoltoso. Además, si hubiera sido consecuencia de un despiste la reacción posterior hubiera sido un salto evitador que hubiera malogrado una huella tan clara. Incluso su profundidad, más acusada en la parte del talón, habla bien a las claras de la prueba que llevó a cabo nuestro protagonista para comprobar hasta qué punto podía llegar en su osadía. 

El Aldrin del asfalto




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