Era noche cerrada, el frío y la niebla convertían en hinóspita cualquier calle y tenía ganas de llegar a mi casa. Habitualmente acortaba el camino tomando aquella calle, algo que ese día iba a volver a hacer. Hasta que me topé con una advertencia a través de uno de nuestros conocidos Modus insertado esta vez en una matrícula. Inmediatamente abandoné la idea y, a pesar de la desagradable noche, prolongué mi paseo más allá de lo deseable. Dios sabe lo que me hubiera ocurrido de haber continuado con mi idea. No desdeñéis una advertencia así.

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